La pérdida de movilidad en el hombro puede dificultar actividades cotidianas tan simples como vestirse, peinarse, dormir sobre ese lado o alcanzar objetos. Entre las afecciones que pueden provocar esta limitación se encuentra el hombro congelado o capsulitis adhesiva.
Esta alteración suele combinar dolor y rigidez progresiva y puede confundirse con otros problemas del hombro. Por eso, una valoración adecuada resulta importante para confirmar el diagnóstico y decidir qué tratamiento puede ser más apropiado en cada fase.
La evolución puede ser lenta y variar considerablemente de una persona a otra. Aunque muchos pacientes mejoran progresivamente, el proceso puede prolongarse durante meses y requiere adaptar el control del dolor, los ejercicios y otras opciones terapéuticas a la situación individual.

¿Qué es el hombro congelado o capsulitis adhesiva?
El hombro congelado, también conocido como capsulitis adhesiva, es una afección caracterizada por dolor y una pérdida progresiva del movimiento de la articulación del hombro. Se producen cambios en la cápsula articular, que puede engrosarse, fibrosarse y contraerse, reduciendo el espacio y la elasticidad necesarios para que la articulación se mueva con normalidad.
En algunos pacientes aparece sin una causa claramente identificable, lo que se conoce habitualmente como capsulitis adhesiva primaria. En otros casos puede aparecer después de una lesión, una intervención o un periodo prolongado de inmovilización del hombro.
Cómo los cambios en la cápsula articular limitan el movimiento
La cápsula articular es un tejido que envuelve y contribuye a estabilizar la articulación del hombro. Durante la evolución de la capsulitis adhesiva pueden producirse inflamación, engrosamiento y fibrosis de esta estructura, lo que reduce progresivamente su elasticidad.
Como consecuencia, se limita tanto la movilidad activa (la que realiza el propio paciente) como la movilidad pasiva (la que puede conseguir el especialista al mover el brazo durante la exploración). La rotación externa suele ser uno de los movimientos especialmente afectados.
Qué factores aumentan el riesgo de desarrollar un hombro congelado
No siempre puede determinarse por qué aparece una capsulitis adhesiva. Sin embargo, se han descrito varios factores asociados a un mayor riesgo:
- Diabetes.
- Trastornos de la tiroides.
- Inmovilización prolongada del hombro tras una lesión, fractura o cirugía.
- Antecedentes de hombro congelado en el hombro contrario.
- Edad media de la vida.
- Sexo femenino.
Guías clínicas recientes también describen una asociación con otros factores metabólicos, aunque la presencia de cualquiera de ellos no significa necesariamente que una persona vaya a desarrollar la enfermedad. Puede consultarse la guía clínica de 2025 sobre diagnóstico y tratamiento del hombro congelado.

Diferencias entre hombro congelado, tendinopatía y rotura del manguito rotador
Aunque pueden producir dolor y dificultad para mover el brazo, se trata de problemas diferentes:
- Hombro congelado: destaca por una pérdida progresiva de movilidad tanto activa como pasiva, acompañada habitualmente de dolor y rigidez.
- Tendinopatía del hombro: el dolor suele relacionarse con determinados movimientos o cargas, pero la movilidad pasiva puede estar mejor conservada.
- Rotura del manguito rotador: puede provocar dolor, pérdida de fuerza y dificultad para elevar el brazo. La exploración y, cuando está indicado, las pruebas de imagen ayudan a diferenciarla de una capsulitis adhesiva. Puedes ampliar información sobre la rotura del manguito rotador.
¿Qué síntomas provoca el hombro congelado?
Los síntomas suelen aparecer de forma gradual y pueden cambiar conforme evoluciona la enfermedad. Entre los más habituales se encuentran:
- Dolor en el hombro, que en ocasiones puede extenderse hacia el brazo.
- Rigidez progresiva de la articulación.
- Dificultad para elevar o girar el brazo.
- Limitación para realizar actividades como vestirse, peinarse o llevar la mano a la espalda.
- Molestias nocturnas o dificultad para dormir sobre el hombro afectado.
- Pérdida progresiva de movilidad incluso cuando otra persona intenta mover el brazo.

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Hablar con un especialistaDolor nocturno y rigidez progresiva
El dolor puede predominar al principio y empeorar por la noche o con movimientos bruscos. Conforme aumenta la rigidez, acciones que antes podían realizarse con normalidad pueden resultar cada vez más difíciles.
La limitación simultánea de los movimientos activos y pasivos es un dato clínico importante. Aun así, el dolor nocturno por sí solo no permite diagnosticar una capsulitis adhesiva, ya que puede aparecer también en otras patologías del hombro.
Fases de congelación, rigidez y recuperación
Tradicionalmente se describe la evolución del hombro congelado en tres fases. Este modelo resulta útil para entender el proceso, aunque no todos los pacientes pasan por etapas perfectamente delimitadas ni evolucionan al mismo ritmo:
- Fase de congelación: el dolor suele aumentar y el rango de movimiento comienza a reducirse.
- Fase de rigidez: la limitación del movimiento puede hacerse más evidente, mientras que el dolor puede mantenerse o empezar a disminuir.
- Fase de recuperación: la movilidad puede ir mejorando gradualmente y las molestias reduciéndose de forma progresiva.
Por este motivo, el tratamiento no debe basarse únicamente en una fase teórica, sino en el dolor, la rigidez, la capacidad funcional y la evolución real de cada paciente.
¿Cómo se diagnostica una capsulitis adhesiva?
El diagnóstico del hombro congelado es principalmente clínico. El especialista valora los síntomas, los antecedentes y el rango de movimiento del hombro para comprobar si existe el patrón de rigidez característico.
Las pruebas de imagen pueden ayudar a descartar otras causas de dolor o limitación, pero una resonancia magnética o una ecografía no deberían utilizarse de forma aislada para establecer el diagnóstico de capsulitis adhesiva.
Exploración de la movilidad activa y pasiva del hombro
Durante la exploración, el especialista evalúa el movimiento que puede realizar el paciente por sí mismo y el que puede conseguirse al movilizarle el brazo de forma pasiva.
En el hombro congelado ambas modalidades suelen estar limitadas. La restricción de la rotación externa pasiva es especialmente útil para orientar el diagnóstico, aunque debe interpretarse junto al resto de la exploración.

Cuándo se utilizan radiografías, ecografía o resonancia magnética
Una radiografía puede ser útil para descartar problemas óseos o una artrosis glenohumeral que también pueden provocar rigidez. La ecografía o la resonancia magnética pueden plantearse cuando los síntomas o la exploración hacen sospechar otras lesiones de partes blandas, como una alteración del manguito rotador.
Las recomendaciones actuales consideran estas pruebas herramientas complementarias a la valoración clínica y no pruebas obligatorias para todos los pacientes con sospecha de hombro congelado.
Cuándo conviene descartar otra causa del dolor o la rigidez
Determinados signos no son característicos de una capsulitis adhesiva aislada y justifican una valoración médica para descartar otras causas. Entre ellos se encuentran:
- Dolor intenso tras un traumatismo importante.
- Deformidad visible de la articulación.
- Debilidad marcada o pérdida brusca de fuerza.
- Enrojecimiento importante, calor local o inflamación llamativa.
- Fiebre asociada al dolor de hombro.
- Pérdida de sensibilidad u otros síntomas neurológicos en el brazo.
Cuando estos síntomas aparecen de forma aguda o intensa, puede ser necesaria una valoración prioritaria para determinar su causa.
¿Qué tratamientos ayudan a recuperar la movilidad del hombro congelado?
El tratamiento busca reducir el dolor, preservar o recuperar el movimiento y mejorar la función del hombro. El abordaje debe adaptarse a la intensidad de los síntomas, la rigidez, la fase clínica, las enfermedades asociadas y la respuesta a los tratamientos previos.
Entre las opciones que pueden considerarse se encuentran:
- Educación y adaptación temporal de las actividades.
- Ejercicio terapéutico y fisioterapia.
- Tratamiento farmacológico para controlar el dolor cuando está indicado.
- Infiltración intraarticular con corticoides en pacientes seleccionados.
- Otras técnicas intervencionistas, como la hidrodilatación, en determinados casos.
- Tratamiento quirúrgico cuando persiste una limitación importante pese a un tratamiento conservador adecuado.
Fisioterapia y ejercicios adaptados al dolor y a la rigidez
El ejercicio terapéutico y la fisioterapia pueden ayudar a mantener y recuperar progresivamente el rango de movimiento. La intensidad de las movilizaciones debe adaptarse al grado de dolor e irritabilidad del hombro, evitando forzar de manera indiscriminada una articulación muy dolorosa.
Además de mejorar la movilidad, el programa de rehabilitación puede trabajar progresivamente la función y la fuerza cuando la evolución del paciente lo permita. Los ejercicios deben individualizarse, especialmente si existen otras lesiones o enfermedades asociadas.

Control del dolor e infiltraciones con corticoides
En algunos pacientes pueden utilizarse analgésicos o antiinflamatorios para controlar las molestias, siempre teniendo en cuenta sus antecedentes y las posibles contraindicaciones.
Las infiltraciones intraarticulares con corticoides pueden proporcionar mejoría del dolor y de la función, especialmente en determinados momentos de la evolución. La indicación debe realizarse de forma individualizada y valorar también situaciones como la diabetes.
La evidencia actual respalda un abordaje adaptado a cada paciente y contempla combinaciones de tratamiento conservador e intervencionista. La actualización de la British Elbow and Shoulder Society sobre hombro congelado revisa estas diferentes alternativas.
Hidrodilatación o cirugía cuando la evolución no es satisfactoria
En determinados casos puede valorarse una hidrodilatación, procedimiento destinado a distender la cápsula articular mediante una infiltración. No es necesaria en todos los pacientes y su utilidad debe valorarse según los síntomas y la evolución.
La cirugía se reserva habitualmente para casos persistentes que continúan provocando una limitación funcional importante pese a un tratamiento conservador adecuado. Entre las opciones especializadas pueden encontrarse la manipulación bajo anestesia o la liberación capsular artroscópica.
La necesidad de intervenir no depende únicamente del tiempo transcurrido. El especialista debe considerar la evolución, la intensidad de la rigidez y el dolor, las necesidades funcionales y los tratamientos ya realizados antes de plantear una intervención.
¿Cómo es la recuperación del hombro congelado?
La recuperación suele ser progresiva y puede prolongarse durante muchos meses. No existe un plazo único válido para todos los pacientes y algunas personas mantienen cierta rigidez o síntomas durante más tiempo que otras.
El objetivo durante la recuperación es ir recuperando movimiento y función de forma gradual, controlando al mismo tiempo el dolor y evitando tanto la inmovilización prolongada como los ejercicios excesivamente agresivos.
Qué factores pueden influir en la evolución
La velocidad y el grado de recuperación pueden variar en función de distintos factores, entre ellos:
- La intensidad inicial del dolor y la rigidez.
- El tiempo de evolución antes de iniciar el tratamiento.
- La presencia de diabetes u otras enfermedades asociadas.
- La capacidad para realizar el programa de rehabilitación.
- La existencia de otras lesiones en el hombro.
- La respuesta individual a los tratamientos utilizados.
Por este motivo, el seguimiento permite adaptar el tratamiento según vaya cambiando la movilidad y la repercusión funcional del hombro.
✦Preguntas frecuentes sobre el hombro congelado
¿El hombro congelado puede mejorar sin cirugía?
Sí. La mayoría de los pacientes se tratan inicialmente sin cirugía y pueden experimentar una mejoría progresiva mediante control del dolor, ejercicio terapéutico, fisioterapia y, en determinados casos, infiltraciones u otras técnicas. La cirugía se reserva para situaciones persistentes en las que continúa existiendo una limitación funcional importante pese a un tratamiento conservador adecuado.
¿Cuánto tiempo tarda en recuperarse un hombro congelado?
No existe un tiempo exacto. La evolución puede prolongarse durante muchos meses y varía considerablemente entre pacientes. El dolor puede disminuir antes de que se recupere completamente la movilidad y algunas personas mantienen cierta rigidez durante más tiempo. Por eso es más útil valorar la evolución funcional que fijar una fecha concreta de recuperación.
¿Es mejor dejar el hombro en reposo o intentar moverlo?
La inmovilización prolongada puede favorecer la rigidez, pero tampoco es recomendable forzar un hombro muy doloroso. Habitualmente se busca mantener una movilidad progresiva mediante ejercicios adaptados al grado de dolor y a la fase clínica. El tipo y la intensidad de los ejercicios deben individualizarse cuando existe una limitación importante.
¿Es necesaria una resonancia magnética para diagnosticarlo?
No siempre. El diagnóstico es principalmente clínico y se basa en los síntomas y en la exploración de la movilidad activa y pasiva. La radiografía, la ecografía o la resonancia pueden utilizarse para descartar otras patologías cuando la historia clínica o la exploración hacen sospechar una causa diferente.
¿Cuándo puede ser necesaria una operación?
Puede plantearse en casos seleccionados cuando la rigidez y la pérdida de función persisten pese a un tratamiento conservador adecuado. La indicación no se establece únicamente por el número de meses de evolución, sino por la repercusión funcional, el dolor, la respuesta a tratamientos anteriores y las características de cada paciente.
El hombro congelado puede tener una evolución prolongada, pero existen distintas opciones para controlar los síntomas y recuperar progresivamente la función. Un diagnóstico correcto permite diferenciarlo de otras patologías y adaptar el tratamiento a cada caso. Si la rigidez o el dolor están limitando tus actividades habituales, la Unidad de Hombro de Clínica Elgeadi puede realizar una valoración individualizada y, si lo necesitas, puedes solicitar una cita.