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Especialistas en tabaquismo en Madrid

El tabaquismo es una de las principales causas prevenibles de enfermedades y muertes prematuras en todo el mundo. 

Terapias para dejar de fumar

Terapia de reemplazo de nicotina (TRN)

La terapia de reemplazo de nicotina (TRN) es un enfoque comúnmente utilizado para ayudar a las personas a dejar de fumar. +

Medicamentos recetados

Existen varios medicamentos recetados que pueden ayudar en el proceso de dejar de fumar. Dos de los más comunes son la vareniclina y el bupropión. +

Terapia de comportamiento

La terapia de comportamiento es un componente importante para dejar de fumar. Consiste en el trabajo de un profesional experto para cambiar los hábitos del paciente. +

¿Cómo puedo dejar de fumar?

Existen varios enfoques para dejar de fumar, que van desde terapias de reemplazo de nicotina, medicamentos recetados y terapias conductuales, hasta programas de apoyo y asesoramiento. La motivación personal y el compromiso son fundamentales para superar la adicción al tabaco.

Dejar de fumar es un objetivo importante para mejorar la salud general y reducir el riesgo de enfermedades pulmonares, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

Resolvemos tus dudas

La terapia de reemplazo de nicotina (TRN) es un enfoque comúnmente utilizado para ayudar a las personas a dejar de fumar.

Consiste en suministrar nicotina al cuerpo a través de fuentes distintas al cigarrillo, como parches, chicles, inhaladores o aerosoles nasales.

Estos productos proporcionan una dosis controlada de nicotina, reduciendo así los síntomas de abstinencia y los antojos de fumar.

Los parches de nicotina se aplican directamente sobre la piel y liberan una cantidad constante de nicotina durante todo el día.

Los chicles, inhaladores y aerosoles nasales permiten un alivio más inmediato de los antojos, ya que la nicotina se libera rápidamente en el torrente sanguíneo.

La TRN puede ser especialmente útil para aquellos fumadores que tienen una fuerte dependencia física de la nicotina.

Existen varios medicamentos recetados que pueden ayudar en el proceso de dejar de fumar. Dos de los más comunes son la vareniclina y el bupropión.

La vareniclina actúa en dos frentes: reduce los antojos de nicotina al bloquear los receptores cerebrales responsables de la adicción y al mismo tiempo disminuye el placer que produce fumar.

Por otro lado, el bupropión es un antidepresivo que también se ha demostrado efectivo para dejar de fumar. Ayuda a reducir los síntomas de abstinencia y disminuye los antojos de nicotina.

Ambos medicamentos deben ser recetados por un médico y es importante seguir las instrucciones y recomendaciones adecuadas para su uso.

La terapia de comportamiento es un componente importante para dejar de fumar. Consiste en trabajar con un profesional de la salud mental o un especialista en cesación del tabaquismo para identificar los desencadenantes, cambiar los patrones de pensamiento y adoptar nuevas estrategias de afrontamiento. Algunos enfoques comunes de la terapia de comportamiento incluyen:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC): Esta forma de terapia ayuda a identificar y cambiar los pensamientos y comportamientos asociados con fumar. Se centra en desarrollar habilidades para resistir los antojos, manejar el estrés y evitar las situaciones de riesgo.
  • Terapia de apoyo social: Participar en grupos de apoyo, tanto en persona como en línea, puede ser muy beneficioso. Estos grupos brindan un entorno de apoyo donde puedes compartir tus experiencias, recibir aliento de otras personas que también están dejando de fumar y aprender de sus éxitos y desafíos.
  • Entrenamiento en habilidades de afrontamiento: Esta terapia se enfoca en desarrollar estrategias efectivas para lidiar con los desencadenantes del tabaquismo, como el estrés, las emociones negativas o las situaciones sociales. Se enseñan técnicas de relajación, respiración profunda, distracción y reestructuración cognitiva para ayudar a manejar

El tabaquismo es el hábito de fumar tabaco de manera habitual. Es un factor de riego para la salud ya que el tabaco contiene numerosas sustancias tóxicas y carcinógenas que puede dañar los pulmones y otros órganos del cuerpo.

Su consumo regular puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades graves como el cáncer o enfermedades cardiovasculares. Es fundamental intentar abandonar este hábito lo antes posible, previniendo las consecuencias que el mismo conlleva.

El tabaquismo es un hábito que puede afectar significativamente la salud y reducir la esperanza de vida. Dentro de las consecuencias graves que tiene para la salud, es posible mencionar:

  • Deterioro de la función pulmonar: fumar puede dificultar respirar y provocar enfermedades respiratorias crónicas como bronquitis crónica y enfisema.
  • Desarrollo de cáncer: el tabaquismo aumenta el riesgo de desarrollar cáncer en diferentes órganos, como pulmones, garganta, esófago, vejiga, entre otros.
  • Afección del sistema cardiovascular: fumar aumenta la probabilidad de sufrir ataques cardíacos, derrames cerebrales y enfermedades coronarias.
  • Daño en vasos sanguíneos: el tabaquismo daña los vasos sanguíneos, pudiendo llevar a problemas circulatorios y vasculares periféricos.

Abandonar este hábito lo antes posible es fundamental para reducir estos riesgos y mejorar la salud en general.

El consumo de tabaco en adolescentes es motivo de preocupación debido a las serias consecuencias que puede tener en su organismo que aún se encuentra en desarrollo. Entre las consecuencias asociadas con el tabaquismo en la adolescencia es posible mencionar:

  • Puede afectar el crecimiento pulmonar.
  • Riego de adicción a la nicotina.
  • Incrementa la probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares en la adultez.
  • Aumento en la probabilidad de desarrollar enfermedades respiratorias en la adultez.

El consumo de tabaco en la juventud puede tener un impacto significativo en su salud y calidad de vida en el futuro. Es esencial estar atentos evitando el inicio de este hábito dañino en una etapa tan crucial como la adolescencia o buscando una terapia para lograr que se deje este hábito lo antes posible.

El tabaco puede dañar al corazón de diversas maneras.

Las sustancias químicas presentes en el humo pueden dañar las arterias y provocar su estrechamiento, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión y los ataques cardíacos. Además, fumar incrementa la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo que somete al corazón a una mayor carga y puede contribuir al desarrollo de problemas cardíacos a largo plazo. Todo esto pone en peligro la salud del corazón, aumentando la probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares graves.

Es fundamental evitar el consumo de tabaco, protegiendo la salud cardiovascular y las complicaciones asociadas.

El tabaco contiene nicotina que es una sustancia sumamente adictiva con un impacto significativo en el sistema nervioso.

La nicotina llega al cerebro y actúa como un estimulante del sistema nervioso central, desencadenando una liberación de neurotransmisores como la dopamina y la noradrenalina. Esto puede crear una sensación de placer y bienestar, llevando a la dependencia física y psicológica de la nicotina, y haciendo que el cerebro asocie fumar con el alivio y la satisfacción. Además, el tabaquismo se encuentra estrechamente relacionado con un mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares, deterioro cognitivo y el resigo de enfermedades neurodegenerativas.

El tabaco afecta al sistema nervioso debido a la presencia de nicotina. Al fumar, la nicotina estimula el sistema nervioso central, provocando la liberación de neurotransmisores que pueden aumentar la atención y estado de alerta.

Su consumo continuo puede llevar a la dependencia de la nicotina, generando síntomas de abstinencia como irritabilidad, ansiedad y dificultar para concentrarse cuando se intenta dejar de fumar. Además, el tabaco puede tener efectos negativos en la memoria y la función cerebral a largo plazo.

Este hábito se asocia con diversas enfermedades graves, entre las cuales es posible destacar:

  • Cáncer: el tabaquismo está estrechamente asociado con el cáncer de pulmón, pero también puede aumentar el riesgo de cáncer en la boca, garganta, esófago, páncreas, riñón, vejiga y otros órganos.
  • Enfermedades respiratorias: el consumo de tabaco puede afectar la capacidad pulmonar, dificultar la respiración y desencadenar enfermedades respiratorias crónicas.
  • Enfermedades cardiovasculares: fumar aumenta significativamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares como infartos, hipertensión, derrames cerebrales, entre otros.
  • Enfermedades periodontales: el tabaco puede dañar las encías y los tejidos que sostienen los dientes, aumentando el riego de pérdida dental y diversas enfermedades.
  • Enfermedades vasculares periféricas: el tabaquismo puede afectar la circulación sanguínea en las extremidades, llevando a problemas vasculares periféricos.
  • Enfermedades gastrointestinales: el consumo de tabaco puede provocar úlceras y reflujo gastroesofágico, afectando al sistema digestivo.
  • Complicaciones durante el embarazo y riesgo de bajo peso al nacer.

Es importante ser conscientes de las enfermedades asociadas con el tabaquismo, y estar atentos para poder buscar atención médica lo antes posible.

Todo sobre el Tabaquismo

La doctora Samar Elgeadi, experta en medicina interna y prevención nos habla de la adición al tabaco

En este vídeo, la Doctora Samar Elgeadi  nos cuenta las distintas terapias para dejar de fumar y como afecta a nuestra salud

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