La cirugía cervical se complicó ligeramente por la presencia de osteofitos que afectaban a los nervios de ambos brazos y que debían ser limpiados, pero la cicatriz es mínima y, a los dos meses de la intervención, ha desaparecido prácticamente.
La operación fue corta, de unas 3 horas de duración. Al poco de salir de quirófano, ya en UCI, el paciente podía mover tanto los pies como las manos, al igual que la cabeza.