Avances en el tratamiento para el cáncer de huesos

Cuando un paciente es diagnosticado de un cáncer de huesos, es habitual que sienta miedo e incertidumbre. Actualmente, existen tratamientos específicos para cada tipo de cáncer, que conseguirán que el paciente tenga una buena calidad de vida y una mayor esperanza de vida.

Qué es el cáncer de huesos y cuáles son sus causas

Qué es el cáncer de huesos y cuáles son sus causas

El cáncer de huesos es aquel que se desarrolla en las células óseas. Éstas comienzan a extenderse sin control. Habitualmente, se presenta como un cáncer secundario, es decir, como metástasis de otro cáncer existente en el mismo paciente.

Las causas de la aparición del cáncer de huesos, en ocasiones están relacionadas con alteraciones genéticas hereditarias. Además, hay ciertas enfermedades hereditarias, cuyos pacientes son propensos a desarrollar un cáncer de huesos a lo largo del tiempo, por ejemplo, el Síndrome de Rothmund-Thomson.

La exposición prolongada a la radiación ionizante o patologías como la Enfermedad de Paget, también son factores que podrían desencadenar en un cáncer de huesos.

En algunos casos, la evolución de un tumor óseo benigno también podría estar relacionado con el desarrollo del cáncer de huesos.

Cuáles son los tipos de cáncer de huesos

En los casos de cáncer de huesos primarios, los tipos más frecuentes son tres:

  • Osteosarcoma, es el más habitual y suele aparecer en los huesos de los brazos y las piernas. Se origina en las células encargadas de la generación de hueso nuevo. Es habitual en personas jóvenes.
  • Condrosarcoma, en este caso el tumor se origina en el cartílago del hueso, y se suele localizar en la pelvis o en las costillas. Se suele dar en mayores de 40 años.
  • Sarcoma de Ewing, está causado por la fusión de dos zonas de genes y sus células son redondas. Los pacientes suelen ser menores de 20 años.

Cuáles son los tipos de cáncer de huesos

Síntomas del cáncer de huesos

El cáncer de huesos puede resultar a ser muy limitante para el paciente, ya que provoca dolor agudo y una limitación de la movilidad. Uno de los síntomas es la existencia de un dolor intenso localizado, que puede aparecer acompañado de una inflamación o un bulto.

Además, el paciente suele sentir cansancio general de forma constante y, en algunos casos puede presentar una pérdida de peso sin razón aparente.

Cómo se diagnostica el cáncer de huesos

La prueba más efectiva para la detección del cáncer de huesos es la resonancia magnética, ya que aporta imágenes con información minuciosa. Esta prueba se suele realizar después de un examen físico y una radiografía.

Habitualmente, una vez se ha detectado el tumor, se realiza una biopsia del tejido tumoral, que aporte información más precisa.

Para conocer el grado de extensión del cáncer de huesos, se realizan dos pruebas principales: la grammagrafía ósea, que permite conocer la existencia de metástasis en todo el cuerpo y el TAC, que detecta metástasis pulmonares.

Es imprescindible realizar un estudio del estado general del paciente para el suministro del tratamiento más adecuado.

Tratamientos para el cáncer de huesos

El tratamiento para el cáncer de huesos debe ser multidisciplinar, es decir, en su elaboración deben participar profesionales de distintas especialidades, tales como: traumatólogos, cirujanos ortopédicos, hematólogos y oncólogos.

En función de las características que presente el tumor, el tratamiento variará, ya que no todos presentan las mismas características, ni oponen la misma resistencia a ciertos tratamientos.

Tratamiento del osteosarcoma

Para tratar el osteosarcoma el tratamiento más apropiado es la quimioterapia: neoadyuvante, que se aplicará antes de la cirugía y permitirá conocer el porcentaje de necrosis tumoral, y adyuvante, después de la intervención.

En este caso, se puede realizar una cirugía que extirpe el tumor de forma completa. Para ello, hay que tener en cuenta ciertos factores. En primer lugar, la localización del tumor y su relación con nervios y vasos sanguíneos. La edad del paciente también es importante, ya que en pacientes jóvenes las células cancerígenas pueden seguir creciendo tras la intervención.

En este tipo de tumores, la radioterapia no es efectiva, ya que son resistentes a ella. Únicamente, se aplica una radioterapia paliativa para secar tumores localizados en la cabeza o la columna vertebral.

Por tanto, en pacientes de osteosarcoma, el tratamiento más efectivo y con mejores resultados a largo plazo es la quimioterapia.

Tratamiento del sarcoma de Ewing

El sarcoma de Ewing requiere de un tratamiento multidisciplinar, es decir, abordado desde distintas disciplinas.

En primer lugar, suele aplicarse quimioterapia adyuvante, con el objetivo de reducir el tamaño del tumor y destruir las células cancerígenas que puedan haberse diseminado.

En este tipo de tumores, también se aplica radioterapia, ya que son radiosensibles. Se suele aplicar en combinación con la cirugía. El riesgo que presenta este tratamiento en pacientes jóvenes, es que puede afectar al crecimiento del hueso.

También se puede llevar a cabo una cirugía de extirpación del tumor, que se combinará con tratamientos neoadyuvantes o adyuvantes.

Cómo se diagnostica el cáncer de huesos

Tratamiento del condrosarcoma

En el caso del condrosarcoma, la cirugía es el tratamiento más efectivo a día de hoy. En ocasiones, requiere la amputación de la zona afectada, aunque en la actualidad, se están realizando cirugías con injertos óseos, que presentan buenos resultados.

Este tumor es muy resistente a tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Ésta última, solo se aplica en casos en los que se necesita una dosis muy alta, porque durante la cirugía no se ha podido controlar el tumor.

En el tratamiento del condrosarcoma, se están empleando nuevos tratamientos. Uno de ellos, es la protonterapia, es una radioterapia con haz de protones que, gracias a su precisión, protege el tejido sano sin exponerlo a radiación.

Consejos para afrontar un cáncer de huesos

Tras el diagnóstico de un cáncer de huesos, el paciente siente miedo e incertidumbre sobre el futuro más cercano. Además, es habitual la desinformación. Por eso, es importante tener ciertas pautas en cuenta para hacer más llevadera esta complicada situación:

  • Es importante buscar una segunda opinión tras el diagnóstico inicial. De esta forma, se podrá tener otro punto de vista y se tendrá más información sobre la patología.
  • Consultar con el médico todas las dudas e inquietudes que surjan. Es habitual que el paciente no tenga información sobre la enfermedad que padece y necesite resolver sus dudad. De esta forma, además, adquirirá mayor confianza en sí mismo y en el profesional que lleva su caso.
  • Informar al especialista de cualquier cambio, dolor o efecto secundario que se experimente.
  • Solicitar ayuda psicológica en caso de que surjan síntomas de ansiedad o depresión. El buen estado anímico del paciente es fundamental en su recuperación.
  • Contactar con personas que hayan padecido la misma enfermedad. Conocer otros testimonios ayudará al paciente a adquirir confianza. Así como, buscar apoyo en asociaciones de pacientes.

En el caso del cáncer de huesos es importante una detección temprana, para la aplicación del tratamiento adecuado que tenga menos efectos secundarios en la calidad de vida del paciente. Por eso, es imprescindible seguir ciertas pautas ante la aparición de síntomas.

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